HIPNOSIS EN LOS TRATAMIENTOS COGNITIVO – CONDUCTUAL

En el tratamiento para dejar de fumar, la hipnosis se puede considerar como un tratamiento “posiblemente eficaz”. Las intervenciones que incluyen hipnosis son más eficaces que los grupos de lista de espera y de no tratamiento, aunque no han mostrado ser más eficaces que otros tratamientos, y la evidencia de si la hipnosis aporta resultados mejores que los placebos es controvertida (Green y Lynn, 2000).

Sin embargo, la hipnosis se considera un procedimiento igual de eficaz que los existentes actualmente, con la ventaja de su eficiencia, ya que es breve y económica, con menos costos, que otras intervenciones por lo que se recomienda para eliminar el hábito de fumar.

En el manejo de la ansiedad, la hipnosis utilizada como coadyuvante a la terapia cognitivo-comportamental sólo ha mostrado ser superior respecto al no tratamiento en un estudio de Schoenberger, Kirsch, Gearan, Montgomery y Parstynak (1997) para la ansiedad de hablar en público. En la revisión de Schoenberger (2000) también se considera que, según los resultados del estudio de Bolocofsky et al. (1985), la hipnosis junto con la terapia cognitivo-comportamental para el tratamiento de la obesidad se considera como “posiblemente eficaz”.

También se ha utilizado la hipnosis para el tratamiento de la hipertensión (Lynn et al., 2000) y se considera que es “probablemente eficaz” para incrementar la eficacia de los tratamientos cognitivo-comportamentales a los que acompaña. En el tratamiento de la depresión, en el estudio de Alladin y Alibhai (2007) se encontró que la hipnosis como coadyuvante de la Terapia Cognitiva de la Depresión de Beck dio como resultado cambios significativamente mayores en depresión, ansiedad y desesperanza que el grupo que no incluyó la hipnosis.

Este estudio cumple los criterios de Chambless y Hollon (1998) para considerar el tratamiento de hipnoterapia cognitiva como “probablemente eficaz” para la depresión. También cabe destacar un meta-análisis reciente (Shih, Yang, y Koo, 2009) sobre la eficacia de la hipnosis en el tratamiento de los síntomas depresivos (no revisan estudios sobre depresión como tal). Aunque los resultados se basan en un número bajo de estudios, los autores concluyen que la hipnosis puede ser una intervención no farmacológica viable para los síntomas depresivos, que además, bien utilizada no tiene efectos secundarios (Shih, Yang, y Koo, 2009).

Según Cardeña (2000), en el caso del tratamiento del estrés post-traumático, aunque existen muchos casos anecdóticos y autores que defienden el uso de la hipnosis en el tratamiento de este transtorno, sólo un estudio (Brom, Kleber, y Defare, 1989) se acerca a cumplir que los criterios de Chambles y Hollon (1998). También se publicó un estudio posteriormente que cumple dichos criterios y cuyos resultados indican que la hipnosis incrementa la eficacia de un tratamiento cognitivo-comportamental para el estrés agudo (Bryant et al., 2005). Por último, hay que mencionar que se ha desarrollado un modelo de intervención en el que se incluye la hipnosis como coadyuvante (Cardeña, Maldonado, Van der Hart, y Spiegel, 2008).

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